lunes, 6 de mayo de 2013

Una proteína mejora la eficacia de toxinas y enzimas en la destrucción de tumores


Un grupo de científicos ha ideado un método para liberar enzimas que eliminan los tumores de una manera que estas enzimas se mantienen protegidas hasta que pueden realizar su trabajo en el interior celular, según han publicado en una revista de la American Society for Microbiology, los científicos han ensamblado paquetes microscópicos de proteínas que pueden liberar la enzima denominada PEIII en el interior de las células. Al unir a la enzima una proteína denominada ubiquitina, han podido proteger a la enzima de la degradación por parte de la célula, permitiendo a la enzima completar su trabajo. Estos resultados indican que también sería interesante añadir la ubiquitina a toxinas para que realicen su trabajo.
Aunque los investigadores han estado desarrollando toxinas selectivas dirigidas frente a los tumores, su éxito se ha visto obstaculizado por multitud de problemas, entre los que se encuentran una inadecuada especificidad tumoral y una baja eficiencia en la liberación de las toxinas en el interior celular. En este estudio, los investigadores buscaban mejorar la vida media de las enzimas en el citoplasma.
Para ello, crearon paquetes de proteínas diseñados para llevar esto a cabo. El montaje de los paquetes incluye dos componentes: la enzima “asesina” PEIII, y un conjunto de proteínas de ataque denominada IFn, que liberan la enzima mediante poros en el interior celular. El sistema de liberación ha sido diseñado específicamente para unirse y atacar a las células tumorales.
El tercer componente en este paquete era una nueva adición: la ubiquitina, una proteína pequeña que normalmente es empleada por las células para degradar las proteínas. Los investigadores insertaron la ubiquitinas entre LFn y PEIII, entonces testaron el paquete en ratones con tumores. La idea era que la enzima ubiquitinasa de la propia célula eliminase la ubiquitina y dejase libre la enzima PEIII una vez que estuviese en el interior celular.
Este sistema funcionó, inhibiéndose el crecimiento celular en los animales tratados. La adición de la ubiquitina aumentó la capacidad de la enzima PEIII de sobrevivir en el interior de las células, mejorando así su potencia. La ubiquitina no obstaculiza la eficiencia de la liberación de la enzima en el interior celular.
Además, la ubiquitina redució la toxicidad de la toxina en los tejidos no tumorales.

Fuente Science Daily

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